Las canciones con sus acordes, cómo se van a cantar ese día y quién toca qué. Sin perseguir a nadie por WhatsApp el sábado por la noche.
Esto no es una captura: dale al + y transponla.
Fíjate dónde cae el acorde: sobre la sílaba, no al principio del renglón. Y al cambiar de tono la canción no se reescribe — se vuelve a dibujar desde los grados, que es como está guardada.
Lo que un músico necesita ver, como lo necesita ver.
El acorde cae justo donde cambia, no al principio del renglón. Si entra a mitad de «co-ra-zón», ahí se queda.
La canción se guarda en grados, no en letras. Por eso transponer no la rompe: es la misma canción en Re que en Mi, y el editor acepta las dos notaciones al escribir.
Si hoy se canta más abajo, cambias el tono en esa reunión y la canción original del cancionero no se toca. Lo de una reunión no pisa lo de la siguiente.
El tempo y el compás viven con la canción, no en la cabeza del baterista.
El enlace de la versión que van a tocar — YouTube, Spotify, lo que sea. Varias por canción, con su nombre, para no confundir el arreglo.
Hay gente del equipo que no los necesita. Ven la misma canción, limpia, sin que nadie tenga que mantener dos versiones.
La parte que normalmente vive en la memoria del director, y que por eso se pierde.
Qué sección va primero, cuál se repite dos veces, y si entra un pedazo de otra canción. Vive en el servicio, no en la canción: la original queda intacta para la próxima vez.
«Entramos a capela el primer verso. Batería desde el pre-coro.» Escrita donde la va a leer el que tiene que leerla — incluido el equipo de media.
El día de la reunión, a pantalla completa: una canción por página y deslizas. Con el tono de esa reunión ya aplicado, sin tocar nada.
Cada quien responde desde su teléfono. Al coordinador de música le llega el aviso de su gente, no de la de otro ministerio.
Si no puedes, eliges quién te cubre de entre los que hacen tu puesto — y el equipo del servicio se reescribe solo. No es una solicitud que alguien tenga que aprobar.
Tres días antes, un día antes y esa misma mañana. Antes del día, solo molestan a quien no ha respondido.
Un botón y el setlist sale en texto, listo para WhatsApp — y ya adaptado al ministerio. Para Música sale así:
Esto es lo que distingue a Ekklesia de tener el setlist en un documento compartido: lo que Música decide le llega a los otros equipos sin que nadie lo reenvíe.
El orden de las secciones, las repeticiones y tu nota aparecen en el portal de proyección tal cual los escribiste. Si el coro va dos veces, a Media le sale dos veces. Nadie tiene que pedir la letra.
La misma lista, pero sin tonos ni acordes: títulos y orden, que es lo que sirve en la consola. Y la nota del director, que es donde dice cuándo entra la batería.
El servicio no es de Música: nace con los tres ministerios dentro. Si en una reunión no toca banda, el coordinador marca «en este no vamos» y los demás siguen preparando lo suyo.
Gratis hasta 15 servidores y un ministerio. Sin tarjeta.